Dictaminó: "Estoy enamorado". Masticando papel, escribiendo en su cama, moldeando con su humanidad de piernas cruzadas un monumento a la soledad.
Finalmente, no aguantó más, tomó el teléfono y marcó... del otro lado, una voz de mujer, se sobresaltó, amagó a hablar pero prefirió escuchar:
- Dos horas trece minutos.
Rápido de mente concluyó dos cosas. Primero que era definitivamente muy tarde para llamarla y que evidentemente y, aunque no lo pareciera, el tiempo pasaba. Así es que, creyéndose Platón (por sus acertadas conclusiones sobre temas fundamentales) se dispuso a dejar de pensar en ella, por lo menos en vigilia.
Recostó su cabeza en la almohada e intentó buscar una estrella para bautizar, intento rápidamente truncado por el techo de madera de su cuarto. Un poco frustrado por su mala suerte con el bautismo, cerró los ojos y pidió a Dios que al menos en sueños estuviera con ella. Ingenua petición al igual que la señal que había exigido al cielo dos días atrás, colocando un papel haciendo equilibrio sobre la lámpara del escritorio, y decidiendo que si este se precipitaba desde el instrumento de iluminación su amor sería correspondido. Hizo esto como si no supiera que, obviamente, el viento que despedía la apertura de la puerta de entrada de la habitación inevitablemente provocaría la caída de este equilibrista y confirmaría su sistema. Un viento que, al igual que otros fenómenos físicos, nada tienen que ver con cupido y sus flechas.
Abrió los ojos y supo leer en el gorjeo de los pajarillos lo que estaba claro en su reloj: ya era de día y disponía de él para llevar a cabo su plan. Debía estar seguro, así que lo revisó una vez más, teniendo en cuenta por supuesto sus conclusiones psicológicas obtenidas de la reflexión y el repaso exhaustivo de todas sus conversaciones con ella. A partir de estas meditaciones creó, como siempre, posibles escenarios, respuestas, etc. Seleccionó el vocabulario a utilizar, lo suficientemente ambiguo para escapar, lo suficientemente directo para insinuar y lo suficientemente importante para impresionar.
Plenamente convencido, dio ese gran paso, salió a la calle a encontrarse con ella. Sin embargo, no tomó en cuenta que la ciudad tiene sesenta kilómetros cuadrados y habitan en ella unas diez millones de personas. Evidentemente estos no eran datos menores pues, aunque recorrió posibles lugares de encuentro, no logró su cometido.
De vuelta en su casa, luego de haber recuperado fuerzas con un suculento guiso, dió otro repaso al plan de acción, se internó en su cuarto y marcó.
Marcó y solo marcó pues decidió cortar la comunicación inmediatamente después de presionar el último botón. Definió su estado nuevamente: "estoy enamorado", marcó el mismo número nuevamente y escuchó:
-Dos horas trece minutos.
Filosofando nuevamente indicó: "ya es tarde para llamarla y el tiempo sigue pasando". Con un cierto alivio del deber no cumplido, recostó su cabeza en la almohada, observó a su techo interponiéndose, hizo promesas, pedidos y durmió.
¿FIN?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
8 comentarios:
q vueltero el personaje..
exitos con el blog!!
este cuento me gusto..
Te invito a pasar x mi blog, ya q yo venia con ganas y cuando te apareciste vos dije quiero ser top como nicó...
espero q lo disfrutes, contiene y contenera textos de la corriente de mi mano no habil (izquierda)
abretusojosyveras.blogspot.com
me gustó, quiero mas...
tano.
Jajajaja
Estoy de acuerdo con Luli: Es vueltero.
Y por un lado me identifico con el flaco este...
Siempre me pasa algo así. Que digo "Hoy se lo digo"... Y bueh...
No, pero muy interesante. Este es el párrafo en el que me veo identificado:
Debía estar seguro, así que lo revisó una vez más, teniendo en cuenta por supuesto sus conclusiones psicológicas obtenidas de la reflexión y el repaso exhaustivo de todas sus conversaciones con ella. A partir de estas meditaciones creó, como siempre, posibles escenarios, respuestas, etc. Seleccionó el vocabulario a utilizar, lo suficientemente ambiguo para escapar, lo suficientemente directo para insinuar y lo suficientemente importante para impresionar.
=)
Un abrazo Nico
Hola nico...que buen cuento.
Me identifico con el mismo parrafo que wally. Y siempre me pasa lo mismo: es al pedo porque siempre termino haciendo todo al reves, jaja.
Tambien me hizo acordar, ese parrafo, a "el tunel" de sabato.. pk el personaje tambien hacia lo mismo de planear...
Un beso, interesante el blog
Pame
nico! me encanto el cuento..
y te digo un Quiero mas! como el del tano..
no se porque pero me hizo acordar al tunel..
un beso grande..
Jero..
Muy bueno tu blog!!! beso.
me gusta me gustaaaa!!! =) ganelar!
Publicar un comentario en la entrada